Me quedo aquí

Vivir por inercia pero sin esperanzas. Escribir para una familia, para una guerra y para un hogar que no es hogar. La historia de Europa y la de un país que ahora lucha por seguir resistiendo. Luchar sea como sea.

“Cuando la guerra llega a la puerta de casa o se produce una inundación, la población huye. Al menos, eso es lo que hace la mayoría de la gente, pero no Trina, una mujer fuerte y obstinada. Las palabras son la única arma de esta maestra decidida; palabras elegidas con cuidado para escribir a su hija desaparecida, con la esperanza de que un día vuelva; palabras que cuentan el destino de una familia en tiempos convulsos; palabras para expresar la fidelidad a los ideales de juventud y a la resistencia. Marco Balzano construye una novela cálida e intensa que mezcla la Historia en mayúsculas con las pequeñas historias cotidianas y en la que resuena la voz de Trina, una mujer inolvidable.”

De forma dulcísima Marco Balzano nos pone en la piel de una mujer que es madre y abuela, y que va narrando los episodios de la II Guerra Mundial en un recóndito pueblo del norte de Italia. Desde la juventud soñando con ser maestra hasta madre que huye con su marido a los montes para sobrevivir de los nazis, encontramos una novela llena de sentimientos, de situaciones, de experiencias, de fuerzas para seguir luchando.

Es, también, desde el punto de vista de una convecina de un pueblo que quieren arrebatárselo y construir como embalse, viéndose que los vecinos se muestran solos en su lucha contra un gobierno indiferente pero con los ojos puestos en un futuro fascista. 

Para recomendar la novela, siempre recurriré a la cita –vista con Los Imprescindibles de Jesús Bienvenido– de Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles”. Pues nada más lejos de la realidad nos encontramos con una fuente de inspiración y motivación lejos de los libros motivacionales, y en la que podemos ver de primera mano el sentir, sufrir, lo injusto y la dureza de toda una vida.

Es una novela que llegó para quedarse en mitad del caos. En mitad de cuando ni yo estaba pero que tenía que fingir estar. Una novela que me ha hecho ver que la vida seguirá golpeando, pero que tendremos que seguir viviendo aunque todo esté en nuestra contra y así se haga ver. Una historia para aquellas personas que siguen teniendo esencia aunque no puedan más y sean continuamente dejadas en el olvido por quienes no aprecian su valor. Es una historia que apareció ante mi gracias a la portada tan poderosa y enigmática, en la que con tan solo 2 elementos describe una vida e historia eterna de lucha, de resiliencia. Algo me llamó la atención al ver ese campanario con ese título, y sabía que ya de por sí iba a consistir en tener garras y agallas, pues tal y como señaló el propio autor: “Cuando vi aquel pueblo sumergido, experimenté la repentina certeza de que tenía una historia delante de mí”.

Llegó en la época más familiar. En la época que más se echa de menos a aquellos que no están, pero que tengo la suerte de tener a una mujer imprescindible como madre. Una mujer que si supiera leer esta novela, sentiría que tiene otra historia que contar, otra forma de ver la vida en una lucha constante. No escribiré una historia tan dulce y que sea una oda para ella, pero si podré escribir de su forma de seguir riendo con sus nietos después de saber que el cuerpo le falla, pero las fuerzas no. Una forma de seguir uniendo a la familia aún cuando estamos lejos y existen conflictos externos. Una forma de hacer malabares en la compra con tal de traer un huevo kinder a su nieta. Miles de historias que ya le escribiré, pero que demuestra lo que es capaz de luchar, como se puede ver en Trina.

En estos tiempos que corren en la que a las 20:00h los españoles salimos al balcón a expresarnos con unas fuerzas que no tenemos pero que queremos seguir dando a los que las necesitan. Unos tiempos en los que los vecinos italianos son capaces de sacar su bandera para representar una lucha contra lo desconocido, y podría seguir con todos los países que por desgracia estamos metido en una pandemia que nos va a quitar la fuerza pero no las ganas. En estos tiempos es cuando más hace falta esta novela. Cuando más nos hacen falta personajes como Trina. Cuando más nos hace falta ver que aunque se pierda la esperanza sigue latiendo la inercia de seguir viviendo. En estos tiempos que tenemos que resistir y que, aunque salgamos más débiles que nunca, lo importante es salir. 

Un comentario en “Me quedo aquí

  1. Cuanta razón cuando dices que salimos al balcón a dar unas fuerzas que no tenemos…

    Leyendo reseñas así dan ganas de devorarte el libro en días grises como el de hoy, me encanta como lo has analizado.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: