Mitad

Hay etapas en la vida que no somos ni la mitad de lo que fuimos ni la mitad de lo que queremos ser. Hay momentos en los que tenemos que dar la mitad y ya nos parece demasiado.

Imagen propia: Graffitis inacabados de la zona de Lagunillas.

Nos encontramos por Lagunillas, en los callejones de un barrio con encanto y duende, donde se mezcla la mitad de arte urbano y la mitad de un barrio castizo. Se trata de una zona que se ha acondicionado por los propios vecinos para lograr ser un referente artístico de graffitis y un referente en espacios y programas culturales cerca del centro de la ciudad.

Entre sus callejones encontramos una infinidad de graffitis con diferentes motivos y emblemas malagueños, desde el luchador Pablo Ráez hasta el propio Chiquito de la Calzada. También vemos que se intenta conjugar algunos negocios con diferentes elementos caseros aprovechados para ello, como ruedas de bicicleta para formar y destacar decoraciones o emblemas. 

Concretamente he querido destacar este graffiti, pues de primeras parece que ha sido una intentona de ser borrado pero que veo en él algo tan bello cuando logra resaltar sus colores tan vivos, incluso aprovechando las opciones de la propia pared para dibujar algunos rasgos, lo que es más fascinante aún. Y poco se puede decir del contraste que otorga la pared totalmente blanca y cortada a brochazos mal hechos, dando sensación de un “quiero y no puedo” a borrar dicha obra quien sabe la razón.

Realmente no se aprecia más que el propio encuadre de la fotografía, pero el simple hecho de mostrarse como la mitad de lo que pudo ser, y dentro de un barrio lleno de obras fantásticas, le da un valor diferencial a este graffiti. Me atrevo a decir que no es el mejor en cuanto a detalles ni realismo, pero es una obra que hay que ir buscando para encontrarla y que al hacerlo te crea la sensación y las dudas de la intencionalidad o no, o de lo que realmente quería mostrar el autor y de la relación con el contexto.

Es el mejor reflejo de las mitades que se dan en la vida, de algo que, por etapas y cuestiones de la misma, nos vemos abocados a estar así durante cierto tiempo, esperando para seguir creciendo o que, en este caso, “nos terminen”. Son momentos en las que uno debe hacer frente a todo lo negro e irracional que puede rodear en los pensamientos difíciles de controlar y que pocas personas van a entender y menos querer escuchar. Se trata de períodos en lo que tener “un alto en el camino, como buen caminante” –Jesús Bienvenido y Los del Piso de abajo– de algunas situaciones, de algunas personas o de algunas decisiones, no exenta de querer cambios, sobre todo es de echarse de menos uno mismo cuando era capaz de todo lo que hoy día le cuesta hacer o sentir, incluso enfrentarse a obstáculos que ahora son más difíciles o de hacer frente a ilusiones que uno tenía antes de la llegada de todo y que ahora ha perdido. Siempre diré que estar así de jodido es dar y ver la mitad de todo, pero eso tan poco que se logra ver es mucho más real en proporción a posibilidades y racionalidades de todo en cuanto rodea a la propia vida, siendo lo que muchas teorías llaman realismo depresivo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: