Esperanza

Dicen que es como un barco que tienes que fondear cuando quieres seguir tu propia luna sin perder el rumbo ni el sur. O como un ancla que te aferra al fondo marino, y que, arañando cada milímetro, no te deja naufragar ni hundirte en las noches de fuertes temporales.

Imagen propia: Fachada de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán.

Una iglesia que ha visto crecer y evolucionar la ciudad de Málaga desde hace siglos, pero que sus campanas han ido replicando de luto por un barrio -su barrio del Perchel- que le han robado y le han dejado a la vista de explanadas sin sombra y mamotretos sin gusto. Enmascarando un estilo barroco que se deja descubrir, cual signo de esperanza de lo que pudo ser, con sus pinturas llamadas como “trampantojos”: técnica pictórica para engañar al ojo en el desarrollo de un esquema arquitectónico, fundiendo elementos reales como cornisas, ventanas, cupulines, etc (Camacho Martínez, 2015, p. 43).

La iglesia y parroquia de Santo Domingo de Guzmán se antepone como elemento fundamental de la arquitectura malagueña, dentro de un barrio que aún conserva los pedacitos históricos de lo que fue, más si cabe con una capilla pequeña que en su soledad ha visto la humillación y los dolores que pasan por un puente con historia, pero que también ha visto las legiones de devotos y nazarenos rezando rosarios que buscan su perdón, su estrella o su esperanza, incluso ahora están los que buscan su paz y la cena de cada nochebuena (cerca de allí se establecía el reparto de Los Ángeles Malagueños de la noche).

Y todo ello mostrado en una fotografía muy simple que reúne elementos tan básicos pero únicos de este templo cristiano en su contexto malagueño: como un campanario que te sirve de reloj sonoro en los días de taró, una nave barroca con tejas de colores dominicos en la que sobresale un velero a modo de veleta para que no pierdas nunca el sur, junto a un cielo tan azul y transparente como el propio mar mediterráneo en el que se haya.

Hice esta foto queriendo jugar con los colores anaranjados que te ofrece en bandeja de plata la ciudad cuando atardece y te deja boquiabierto ante otra ciudad diferente que tienes que esperar para verla. También la hice para dejar constancia de un momento exacto en el que los astros se alinean: cuando los destellos de luz se reflejan en las velas del velero oscuro a modo de designio, a modo de señalarte que siempre habrá motivos de esperanza cuando todo se esté volviendo negro y dé paso a los romances de la luna.

En esta foto está lo que me gusta titular como esperanza, en todo aquello hermoso que no necesita llamar la atención. En esta foto está una de las fuentes fundamentales que necesita el ser humano para aferrarse y no caer en la locura, para ir al mismo sitio sabiendo que nada pasará pero tanteando la posibilidad de que si. En esta foto está el tener nuevos comienzos aún cuando todo parecía que no podías aguantar más, la tranquilidad de estar en un lugar que te sientes inmune pues sabes que ha sido tu hogar durante mucho tiempo y la rutina de siempre pasar por allí como manera de encontrarte a ti mismo en los días que puedes dar una calada de libertad.

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